4 Ene

Miga y frutas

Originario del Reino Unido, el crumble, que en inglés significa ‘migajas’, es una masa de galletas en migas, receta dulce tradicional que se ha ganado un espacio como postre en los hogares y restaurantes en los últimos años.

Este dulce postre es de fácil preparación. Se elabora con una capa de frutas frescas cubiertas por una mezcla de harina, azúcar y mantequilla que se cocina en el horno. La fruta suelta sus jugos y la capa superior se endurece, es decir, que la cubierta de migas se vuelve crocante.

Para preparar el crumble perfecto es necesario condimentar y aromatizar la fruta elegida añadiendo especias y licores como anís estrellado, canela, vino dulce, brandy o amaretto. Otra opción es añadirle jugo de damasco y un poco de zumo de naranja que ayudarán a potenciar su sabor y a reducir la cantidad de azúcar a utilizar en la cubierta o crumble.

Si la fruta troceada desprende mucha agua se puede agregar un poco de harina. La cantidad de azúcar va en función a la fruta elegida, la manzana de por sí es dulce, por tanto requiere baja cantidad. Sin embargo, un crumble elaborado con frutas ácidas como las moras o ciruelas demanda de una cubierta más dulce para equilibrar los sabores.

A la mezcla de la cobertura se puede añadir con moderación copos de avena, galletas desmenuzadas o frutos secos molidos como almendra o castaña.

Para que la cubierta quede crujiente el truco es pre cocer parcialmente la mezcla en el horno, luego esparcirla sobre la fruta y volver a hornear todo junto. Utilizar azúcar moreno también ayuda a conseguir un crumble más crujiente y ligeramente caramelizado.

A la hora de mezclar los ingredientes, la clave es agregar al final la mantequilla cortada en dados y bien fría utilizando la punta de los dedos para incorporarla en los ingredientes secos y conseguir esa textura crujiente que lo caracteriza.

Si la mezcla queda más parecida a una masa de galletas que de migas, se puede arreglar envolviendo la masa en papel transparente y dejarla endurecer en la nevera durante una hora. Luego se la ralla sobre la fruta con un rallador grueso.

En su lugar de origen y algunos países de Europa, el crumble se sirve junto a una bola de helado de vainilla con salsa inglesa tibia por encima, o simplemente con un chorrito de crema de leche. Quien lo prueba queda fascinado con su dulce sabor y más de uno repite.

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