25 Oct

Reina

de las ensaladas

 

La lechuga (lactuca Sativa) es una hortaliza de origen asiático que se popularizó a nivel mundial constituyéndose en uno de los complementos frescos favoritos para todo tipo de alimentos.

Su raíz principal llega a medir 25 cm y sus hojas alcanzan la altura entre 15 y 45 centímetros. Generalmente se consume su hoja como vegetal, aunque en China se consume cocinada y se aprovecha también el tallo.

Existen más de 200 variedades de lechuga de las cuales las más conocidas y comerciales son: Iceberg (denominada redonda o criolla), de textura crocante y acuosa; Butterhead (Mantecosa), de hojas tiernas y delicado sabor; Romaine (Romana), es la más conocida y utilizada; Lollo Rosso, con hojas rizadas y color morado intenso, y una que es muy apreciada como producto gourmet en la dietética actual, la Baby Lettuce.

La lechuga se ha convertido en la reina de las ensaladas debido a su gran contenido en agua (95% de su peso), y su bajo aporte calórico, lo que la convierte en el alimento ideal para una dieta equilibrada.

La lechuga es fuente de betacaroteno, que ayuda a mantener la piel lozana y joven.

Está bien provista de minerales, especialmente de potasio, calcio, fósforo y de magnesio, así como de oligoelementos (cobre, manganeso, níquel, zinc). También es rica en vitaminas: A, del grupo B, C y E.

Se adapta fácilmente a muchos usos en la cocina, por ejemplo, en combinaciones agrias, ácidas, amargas y dulces. Además, refuerza composiciones como sándwiches y enrollados. Se la puede consumir estofada, rellena, braseada, fermentada (tipo kimchi coreano), en bocadillos, batidos y en sopas y cremas.

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