La carne de cabrito, el animal joven de la especie, es la más apreciada del ganado caprino. Dependiendo de la edad y la alimentación hay dos tipos: lechal y cabrito pascual. La carne más tierna y sabrosa es la del primero, más joven y alimentado exclusivamente con leche, a diferencia del pascual, que se alimenta también con pasto. El precio y la calidad disminuyen con la edad y el tamaño del animal.

El cabrito lechal tiene entre 35 y 40 días y su peso está comprendido entre 4,5 y 5 Kg, se alimenta exclusivamente de leche materna, lo que le dota de esa ternura inigualable y ese sabor tan característico.

Su carne es muy jugosa. El pascual es más graso y la carne de cabra (animal adulto) contiene más grasa que la de lechal, es más dura y menos sabrosa, por lo que su consumo es poco habitual.

En general, la carne del cabrito es rica en hierro, zinc, fósforo, potasio y magnesio, además de rica en sodio, lo que contribuye a que su sabor sea más potente que otras carnes.

Para disfrutar de este majar, la mejor época comprende desde finales de invierno hasta finales de primavera, cuando las madres se alimentan de hierbas frescas y el cabrito tiene un suave sabor. La carne admite diversas preparaciones, pero la mejor opción es la pieza entera cocida en horno de leña.

Se sirve entero, o por piezas. como el rack de costillas, chuletas, pierna y paleta, ideales para cocinar a la brasa. A hora de adquirir carne de cabrito se debe considerar que la grasa sea blanca y la carne debe tener un olor suave y agradable, color sonrosado rojizo.

Es importante diferenciar bien entre la carne de Cabrito Lechal, de origen Caprino (Cabra) y la carne de Cordero lechal, pertenecientes al género Ovino. La carne de Cabrito lechal tiene una menor cantidad de grasa que la anterior, siendo más saludable y rica en vitaminas y minerales.

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