Aliados

del organismo

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los alimentos probióticos son microorganismos vivos que al consumirse en cantidades adecuadas aportan diversos beneficios al organismo, como mejorar la salud digestiva, reducir la depresión y favorecer la salud del corazón.

Los probióticos se obtienen a través del consumo de alimentos que se preparan por fermentación bacteriana, como es el caso del yogur fresco, el kéfir, el chucrut; de algunos quesos, en especial el cheddar, la mozzarella, el gouda y el requesón.

También se encuentran en alimentos como el chocolate negro, en las microalgas, entre ellas la espirulina, la Chlorella y las algas verde-azuladas, el miso y el tempeh, que resulta de la transformación del grano de la soja y que posee enormes cualidades probióticas además de ser muy rico en vitamina B12.

Además pueden ser incorporados en suplementos, que se presentan en cápsulas, en polvo para preparar suspensión y en comprimidos.

Consumir en cantidades recomendadas favorece la producción de jugos gástricos, así como también de enzimas naturales que conservan el buen funcionamiento del aparato digestivo, protegen del sobrecrecimiento de hongos del tipo cándida, reducen los niveles de colesterol y aumentan la energía.

Durante su consumo se debe dejar de comer hidratos de carbono y azúcar refinado para evitar que se presenten trastornos digestivos.

 

 

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